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domingo, 13 de septiembre de 2020

MERMELADAS DE MANZANA Y MELOCOTÓN

Melocotones
Melocotones

 En el huerto familiar hay un principio básico que es el del aprovechamiento, hay que intentar aprovecharlo todo; es un principio ecológico elemental, el máximo aprovechamiento de la energía. Por ello es común que terminando la temporada del verano, comencemos en el huerto con las mermeladas, compotas, envasados, etc. para que no se desperdicie nada.

En el huerto escolar, al final del verano, nos encontramos con manzanas caídas del árbol que no están totalmente maduras pero tienen buen aspecto y no están estropeadas; lo mismo pasa con los melocotones, aunque estos sí han madurado más y lo que les pasa es que tienen alguna mancha en la piel, están a punto de empezarse a estropear. para aprovechar estas frutas, además de una manera muy agradable, vamos a hacer mermelada con ellas.

La mermelada es una manera de conservación y aprovechamiento de la fruta, gracias al azúcar podemos disponer de fruta durante más tiempo.

Manzanas Reineta
Manzanas Reineta

La forma tradicional básica de hacer la mermelada consiste en cocer la fruta con azúcar a fuego lento; la proporción de azúcar puede variar según el tipo de fruta y según gustos; también varía según gustos y tradiciones el que se utilice la fruta con piel o pelada; así mismo se puede dejar la fruta mezclada con el azúcar en reposo durante unas horas (maceración) y después de cocida se puede triturar la mermelada con un pasapuré, con la batidora o simplemente ir desaciendo la fruta con una cuchara de madera al cocer; se puede añadir alguna especia como la canela o el anís; siempre se suele echar zumo de limón como espesante cristalizador. 

Todas las combinaciones son tradicionales de alguna zona. Nosotros podemos ir probando para ir encontrando el punto que más nos guste. En todos coincidirá el usar en torno a la mitad de azúcar con respecto a la fruta que vayamos a utilizar, cocerlo en torno a unos tres cuartos de hora a fuego lento y añadir zumo de limón.

Para conservar las mermeladas y cualquier otro producto envasado como salsas y demás, podemos conseguir el vacío en el tarro mediante el baño maría, o bien mediante el volteado del tarro lleno y recién cocido durante unos segundos.

En esta temporada ya he hecho mermelada de melocotón y mermelada de manzana. Puedes ver el proceso en los siguientes vídeos.






jueves, 14 de noviembre de 2013

MERMELADA DE TOMATE VERDE

tomates verdes y azúcar
Cuando llega el otoño y quitamos las tomateras, quedan muchos tomates verdes que no llegan a madurar. ¿Qué hacer con ellos?
En un huerto familiar todo se aprovecha, y un huerto escolar se parece a un huerto familiar, por lo que vamos a aprovechar estos tomates para hacer mermelada de tomate verde.
Para quien no la haya probado, es posible que no le resulte apetecible, pero en cuanto se prueba se cambia de opinión. La mermelada de tomate verde tiene muy buen sabor.
Al día siguiente de elaborarla, una vez enfriada, la comimos con un poco de pan antes de salir al recreo y a la mayoría de los niños les gustó.

cociendo a fuego lento
El proceso de elaboración es el siguiente:
Una vez lavados los tomates, les vamos quitando las partes feas y las semillas; a continuación se trocean, sin quitarles la piel, y se van echando en una olla.
Cuando ya están todos troceados, ponemos la olla al fuego, sin añadir nada, y vamos removiendo de vez en cuando, hasta que se evapore el agua que van soltando los tomates al cocer.
mermelada envasada al vacío
Retiramos la olla del fuego y trituramos los tomates con una batidora. Pesamos la pulpa que nos ha quedado y cogemos la mitad de ese peso de azúcar (medio kg. de azúcar por cada kg. de pulpa de tomate).
Lo mezclamos en la olla, con un chorro de zumo de limón, y lo vamos movendo a fuego lento hasta que adquiera la mezcla la textura adecuada.
Se retira y se envasa en tarros de cristal.

 Para mantener la mermelada un tiempo envasado sin que se estropee, podemos hacer el vacío al envasar; para ello llenar el tarro hasta el borde, cerrar bien la tapa y ponerlo unos instantes boca abajo; ya se puede guardar porque al cabo de unas horas se produce el vacío.
Finalmente la probamos en clase con un poco de pan


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